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Esta página está pensada para todos aquellos que hayan entrado en la web para aprender algo sobre los Castellers. Se parte de un nivel cero para poder atender a todo el mundo: tanto a los que quieran saber sobre algún aspecto concreto, como a los que no tienen ninguna clase de idea. A continuación se detalla el contenido de este tutorial: Los castells Clasificación de los castells Las colles La música La fiesta en la plaza
Los Castellers son una forma de fiesta catalana tradicional con un origen muy antiguo que hoy en día se vive con más fuerza que nunca. Consiste en la construcción de torres humanas que simbolizarían altas edificaciones o castells. Los participantes castellers se van colocando unos encima de los hombros de otros hasta una determinada altura. Los castellers se organizan en colles [còllas]. Suele haber una colla por población, aun cuando, a menudo, se encuentran muchos pueblos y ciudades con más de una agrupación. En estos casos la rivalidad está servida. Las actuaciones castelleres se dan en determinadas fechas, fiestas especiales anuales de santos o fiestas mayores de pueblos. Aun así, se hacen convocatorias extraordinarias como por ejemplo los Concursos de Tarragona, que se hacen cada dos años. Como se puede ver en el mapa, la zona con más actividad castellera está situada en las comarcas fronterizas entre las provincias de Tarragona y Barcelona, aun cuando hay colles castelleres por toda Catalunya, llegando incluso a las Illes Balears y a algunos lugares de fuera de España.
Las construcciones castelleras o castells son muy variadas y en cada exhibición se puede ver un repertorio muy amplio de ellas. Pese a esto, todo castell consta de unas partes bien diferenciadas, y su denominación depende siempre de la combinación de los mismos criterios. Las partes de un castell Para ver la forma típica de un castell se tomará como modelo este quatre de nou de la Joves de Valls (más adelante se explicará por qué se llama así). Como se puede observar, se pueden distinguir tres partes: La base o pie del castell es todo el conjunto de castellers del primer piso que lo fundamentan. Toda esta masa de gente dan apoyo a los baixos. La segunda parte es la que se considera el tronc del castell. Es el conjunto de pisos que quedan sin ninguna clase de ayuda extra. En este caso se pueden ver primero los segons que se colocan justamente encima de los bajos. Después están los terços. Estas primeras posiciones piden gente robusta, con mucha fuerza y, sobre todo, con una gran capacidad de sufrimiento. El resto de pisos (quarts, quints, sisens, para castells de más de ocho pisos, y setens, para castells de diez) los van conformando de forma progresiva castellers menos robustos y más esbeltos, para quitarle de esta forma peso a la construcción. La parte más alta del castell es el pom de dalt, que está formada por la canalla. En la mayoría de castells, primeramente, se sitúan dos jóvenes castellers, los dosos. Encima se agacha la que normalmente es la figura más pequeña de todas: el/la acotxador/a. Este casteller sirve de apoyo para el/la enxaneta, que corona la construcción. Los dosos y el acotxador desaparecen en los pilares. Estas tres figuras castelleras conforman un piso más cada una. Valoración de los castells A la hora de hacer un castell cuatro son los posibles resultados que se pueden dar. Así se valorará:
Los castellers siempre quieren descargar el castell porque es la muestra de quetienen dominada la construcción y porque si se caen se pueden hacer daño. Aquí la piña hace de colchón humano que mitiga la caída. El castell puede caer cuando se intenta pero no se carga, o cuando se ha cargado pero no se descarga. Cuando un castell cae se dice que ha hecho llenya. Estos sirven como criterios para identificar cada una de las construcciones: La estructura y la altura Todos los castells se pueden catalogar en función de la anchura o estructura (o sea, cuántos castellers hay por piso), y la altura (cuántos pisos tiene el castell). Sobre el primer criterio, los castells pueden componerse de uno a cuatro castellers por piso. Así se puede hablar de estructuras de uno o pilar, de dos o torre, de tres y de cuatro. En cuanto a las alturas, los castells pueden tener desde cuatro pisos hasta diez. Así se puede hablar del pilar de cinco (1/5 será su nomenclatura abreviada), torre de siete (2/7), tres de ocho (3/8) o cuatro de seis (4/6). He aquí unos ejemplos gráficos:
Estas serían las estructuras simples. La combinación entre ellas abre el abanico de posibilidades a la hora de hacer castells:
También existen castells con estructuras de seis (cuatro más torre) y de siete (tres más dos torres), pero son muy difíciles de ver en plaza. Algunos castells, por sus características o por su significación histórica, han adquirido a lo largo de los años un apodo distintivo que finalmente se ha incorporado al uso común. Así entonces, el cuatro de ocho, techo casteller durante el primer tercio del siglo XX que suponía un salto cualitativo hacia los castells de ocho, acabó denominándose el carro gros. Del mismo modo, el cinco de ocho, dadas sus dimensiones, es denominado muy a menudo la Catedral. Con la llegada de su hermano mayor, el cinco de nueve amb folre, la construcción se quedó pequeña, y esta última no se pudo calificar mejor que como la Basílica. El mejor castell documentado del siglo XIX y uno de los más fabulosos de hoy en día fue y es, sin ninguna duda, el cuatro de nueve. Es por eso por lo que muy frecuentemente se hace referencia a él como el castell total. Antiguamente se utilizaba el sobrenombre de espadat para hablar de los pilares. Un vano, o sea, varios pilares hechos a la vez por una misma colla, puede ser un buen final de fiesta para brindar a los asistentes tras una buena actuación. Generalmente, son tres pilares: un al centro, que es el de mayor altura y el que da nombre al conjunto (vano de 5, vano de 6,...), y dos más a ambos lados de este, con un piso menos. La técnica Un tercer criterio a la hora de ejecutar castells sería lo referente a las diversas técnicas y recursos empleados por construirlos. Para hacer castells, antes que nada, hace falta una buen número de gente. La mayoría se encargará de situarse en la base formando el pie del castell o piña con tal de apuntalarlo y de que quede bien parado. Los castellers con mejor técnica o con unas condiciones físicas adecuadas (altura y peso) formarán el castell propiamente dicho. Encima de esta piña se pueden disponer otras en función de la dificultad del castell. A más altura más necesario se hará dar ayuda a los pisos inferiores para que puedan soportar todo el peso del castell y para evitar las oscilaciones y las sacudidas. La segunda piña se denomina folre (f) y es propia de los castells de nuevo pisos (3/9f, por ejemplo), de la torre de ocho (2/8f) y del pilar de siete Por otra parte, la forma de cargar los castells puede ser por encima, que es la forma habitual. Cada piso se va montando encima de los otros hasta el pom de dalt y se descargar haciendo la operación inversa. Pero también se puede cargar por debajo (ps) que es una variante especialmente difícil que pide mucha técnica y fuerza por parte de la colla: los castellers van emergiendo de la piña, desde los pisos superiores (la canalla) a los inferiores hasta que el castell queda completo. Sólo dos estructuras admiten esta técnica hoy por hoy: el pilar y el tres (1/6ps y 3/8ps, que serían sus máximas expresiones). Hay constancia del pasado, sin embargo, de castells de estructura dos y cuatro montados de esta manera. A la hora de descargar el pilar por debajo también se hace a la inversa, y el castell va perdiendo altura pero desde los pisos inferiores. El tres por debajo, por contra, se descarga según la forma habitual de los otros castells. Algunos castells se pueden construir con una piña que no sustente el tronco y que sólo esté en caso de caídas. Entonces se dice que este castell se carga limpio (n). Un ejemplo: pilar de cuatro limpio (1/4n). (Antiguamente los castells limpios a veces se dejaban totalmente a cuerpo descubierto y se decían poéticamente descarnados). También tienen esta denominación los castells que normalmente disponen de forro pero que se construyen sólo con el apoyo de la piña. Por ejemplo, el cuatro de nueve suele presentar forro, pero se puede intentar limpio o, simplemente, sin forro. Su nomenclatura no variará demasiado (de 4/9f a 4/9). Una última particularidad que afecta sólo a los pilares es que alguna vez se hacen caminados (cam), sobre todo como estandarte de entrada de la colla a plaza. Se puede poner por el caso un pilar de cuatro caminado (1/4cam). Tradicionales son los pilares que se hacen subir por las escaleras de la catedral en las fiestas de Tarragona. Los pilares también se pueden hacer girar hacia los lados (de forma que le enxaneta pueda saludar a todos los aficionados) o voltearlos 360 grados sobre sí mismos. La composición de la base La piña es la parte más complexe del castell porque no se trata de una aglutinació simple de gente, sino que está perfectamente organizada, y sin la cual los castells no tendrían demasiadas esperanzas de éxito (al menos los grandes). La configuración de ésta dependerá de la estructura que haya de tener el castell. Además, no todas las collas siguen un canon establecido para su elaboración y pueden optar por disponer o sacar algunos elementos. Tomando, por ejemplo, un castell de tres, los componentes básicos serian los que se muestran en la siguiente figura:
El resto de la gente da apoyo a estos castellers y se van situando detrás de ellos progresivamente hasta que se forma la típica piña con forma de colchón redondo entorno al castell, con la doble función de cimiento de la construcción y de salvaguarda humana. En el folre y en las manilles también se pueden encontrar algún de estos elementos, pero apoyando a los segundos y a los tercios respectivamente.
Los Castellers, antes que nada, se tienen que considerar una fiesta, un momento para disfrutar y pasarlo bien. El principio fundamental de los castellers y las castelleres es que hacen castells porque les divierte. Esto representa que no siempre se harán las construcciones más grandes, sino las que toquen según el momento. Si el nuevo aficionado espera ir a cualquier fiesta y ver siempre los castells de más categoría quedará enseguida decepcionado. Aun así, los Castellers siempre han tenido un talante competitivo y antes de el llegada de los rankings los aficionados y las colles ya tenían más o menos un orden concebido sobre qué castells tenían mayor o menor importancia. El problema se presenta a la hora de determinar cómo establecer este orden. Es evidente la cantidad de posibilidades que se pueden dar a la hora de hacer castells, combinando los tres criterios que definen la construcción de las torres humanas. También resulta obvio que no todas las alternativas tienen el mismo nivel de complejidad. En el momento de valorar un castell y su importancia el elemento clave de diferenciación es la dificultad. No todas las colles muestran los mismos problemas a la hora de hacer los mismos castells, pero más o menos se puede establecer una línea general. Los criterios que configuran un castell también determinan su complejidad, a los que se ha de añadir un último criterio que es el de la experiencia:
La combinación de todos estos criterios es la que definitivamente puede dar un orden dentro de todo el abanico de gamas de castells que hay (en estos momentos). Después, cara a los concursos, incluso se puede proporcionar una puntuación según se haya cargado o descargado. De esta forma se puede establecer un orden de resultados para determinar qué colla ha realizar una mejor actuación. A continuación se muestra una tabla con todos los grandes castells ordenados según la puntuación establecida por el Concurs de Tarragona del 2004. Figura también la fecha, el lugar y la colla que los logró por primera vez, sin considerar las consecuciones realizadas durante el siglo XIX. Especial atención pide el dos de nueve con folre y manilles (2/9fm) porque supone el castell que abrió las puertas a los castells de gama extra, las construcciones más difíciles que existen y que sólo unas pocas colles han conseguido dominar:
En torno a sesenta colles conforman el panorama casteller hoy en día. Aun cuando la mayor concentración continúa encontrándose en la zona tradicional (triángulo formado por Valls, Vilafranca del Penedès y Tarragona), están prácticamente repartidas por toda Catalunya. Su denominación suele ser la de "Castellers de..." o la de "Xiquets" y sus variaciones: Xics, Xicots, Nens, Sagals, Marrecs, Minyons... Por otra parte, algunas toman otra palabra diferencial derivado quizás, de los propios de la población que las acoge: Capgrossos, Torraires, Tirallongues y Brivalls serian algunos ejemplos. Castellers y castelleres de todas las edades constituyen lo que es una colla, bajo la dirección de un cuerpo técnico y muy a menudo con una junta directiva. Se puede ver, por lo tanto, que tienen la misma estructuración que cualquier otro tipo de asociación cívica. Y es que la realidad actual de las colles castelleres es su afán por extender y diversificar sus actividades más allá del hecho casteller.
La indumentaria básica de un casteller está compuesta por los siguientes elementos:
El color de la camisa sirve para diferenciarse del resto de colles (aun cuando los colores más comunes como el rojo, el verde y el azul se pueden ver repetidos en varias agrupaciones). Las colles se pueden clasificar en función de sus logros. Pasar de un nivel de consecución a otro siempre es motivo de celebración en el seno de la colla. Superar el techo hasta el momento logrado hace aumentar la categoría de la agrupación. De las colles de menos resonancia castellística que hacen actuaciones de hasta seis pisos, salen las que han logrado algún castell de siete pisos: son las colles de siete. Las colles de cierto niveles son las que han cargado, como mínimo, el cuatro de ocho o superior. Las colles de ocho de hoy en día son las siguientes:
Las colles de alto nivel son aquellas que tienen su techo en los nueve pisos. Muy pocas agrupaciones son capaces de hacer castells de tanta dificultad. Sólo once colles, hasta día de hoy, tienen la categoría de colles de nou por haber logrado el cuatro de nueve amb folre u otro superior. En la siguiente tabla se relacionan estas colles:
De estas once colles hace falta destacar las cuatro primeras que conforman el grupo líder del panorama casteller histórico por sus grandes logros entre las que se tiene que considerar el hecho que son las únicas que han logrado los castells de categoría máxima. Son, por lo tanto, colles de gama extra. Estas colles incluso han aumentado su techo a los diez pisos (excepto la Joves). Por esto se relacionan a continuación por separado con algunos datos más:
La música es la reminiscencia más clara del pasado como baile festivo de pasacalle de los Castellers. Está compuesta de una o más gralles y de un timbal o tabal. La gralla es un instrumento de viento típicamente catalán hecho de madera, con una doble lengüeta o inxa de caña que vibra al soplar. El sonido que se produce es muy estridente pero a vez muy alegre y adecuado para ambientes de fiesta. Debe tener una procedencia árabe y seguramente la usaban los pastores de la antigüedad puesto que es un instrumento para tocar en espacios abiertos. Aunque la música parezca un elemento puramente ornamental de la fiesta, lo cierto es que tiene un valor muy importante en la plaza. Como se ha indicado más arriba, la música marca el ritmo de las actuaciones. Durante la mañana, horas antes de la fiesta, se hace a menudo un pasacalle para pregonar que aquel será un día de castells. Las colles pasean por las calles de la villa con la compañía del Toque de matinades. Con la música también se anuncia el entrada al escenario de la actuación de la colla: es el Toque de entrada. Cuando el castell está preparado para elevarse los grallers empiezan a tocar el famoso Toque de castell. Hasta que no se inician los compases de esta pieza no se considera el intento como válido y es una señal clarísima para todo el mundo de que se hará un castell. Cuando la construcción está a punto de cargarse se tocan unas notas de suspense y a la bajada el toque entra en una parte muy alegre. Si el castell hace llenya las gralles dejan de tocar. De esta forma los grallers van informando al resto de castellers sobre la evolución del castell, sobre todo a los componentes de la pinya que no lo pueden ver por sí mismos. A veces se ejecuta un pilar que se hace caminar hasta el balcón del consistorio municipal, un momento sin duda muy espectacular que dispone de su propia música: el Toque de pilar al balcó. Al final de la actuación los grallers de las diferentes colles se suelen reunir para celebrar la exhibición y se hace el Toque de vermut, continuando así la fiesta.
Las fiestas mayores, las celebraciones de los santos patrones y, más recientemente, cualquier gran acontecimiento, son el marco escogido para que las colles hagan castells. Una diada castellera suele convocarse en la plaza más importante o emblemática del pueblo o la ciudad. Normalmente se hace allí donde se haya ubicado el Ayuntamiento. De hecho, las colles rinden tributo con sus castells a la villa en cuestión y en representación de esta, a la casa consistorial. Además de la colla o colles locales, si las hay, se invitan otras de fuera. A veces se hace un pasacalle a primera hora de la mañana donde se presentan las colles participantes. Una diada, por lo tanto, se compone de la actuación de varias colles que pactan mediante sorteo qué zona de la plaza van a ocupar (aunque normalmente el centro se reserva para los anfitriones) y, sobre todo, el orden de actuación que tendrán. Cada una dispone de tres rondas para hacer castells más una cuarta en la que puede hacerse uno o más pilares. Muy a menudo la entrada a la plaza se hace con un pilar caminado que se lleva hasta la zona de ubicación y, al llegar, se hace girar. Otras veces, simplemente, la colla entra siguiendo la música de su grupo de grallers. Una vez en plaza los castellers se preparan para la actuación. Es el momento de enfaixar-se (ponerse la faja). ![]() Hacer un castell pide bastante tiempo de planificación y montaje, sobre todo si se hacen grandes castells, con la siempre complicada estructuración de las diferentes pinyes (folre y manilles incluidos). No se tiene que perder la paciencia si una colla tarda demasiado al iniciar un intento de castell o si, antes de declararse el intento, se da la orden de desmontarlo porque no está bien plantado. Se tiene que recordar que los castellers pueden hacerse mucho daño en una caída, y se han de asegurar que el castell tenga garantías de éxito. Son ellos quienes tienen que subir allá arriba.
La mayoría de diades no son puntuadas. Las colles tienen cierta libertad para ejecutar sus construcciones. Si un castell cae antes de cargarse, la colla puede repetir el intento con el mismo castell o con otro. Si se carga como mínimo, se pasa el turno. La ronda de pilares es la guinda que redondea la exhibición. A menudo la colla anfitriona carga un pilar que después lo hace caminar hasta bien cerca del balcó del Ayuntamiento. Desde allí se tira una faja que recoje el enxaneta para la puedan izar. Ciertas diades, como los concursos, representan una forma explícita de competición dónde las colles intentan hacer sus mejores castells para llevarse un premio y la gloria de la victoria. En estas ocasiones suele haber un reglamento que determina de qué forma se tienen que hacer. Errores en la construcción propician penalizaciones. Cada castell tiene una puntuación según su dificultad y según si se ha descargado o sólo coronado. La colla que haga los mejores castells con el mínimo de penalizaciones obtendrá la mayor puntuación y será, por lo tanto, la ganadora. A la hora de ir a una diada como espectador se tiene que considerar una serie de cuestiones. En primer lugar, todos aquellos que no hayan ido a ver castells y lo quieran hacer tienen que saber que una diada suele tener una duración de un par de horas. La mayor parte de las actuaciones se hacen a el verano, los domingos o días festivos y a partir de mediodía. Evidentemente uno se puede marchar antes, pero si hay la intención de presenciarla entera es conveniente llevar agua, alguna prenda para protegerse del sol, y una grande dosis de paciencia. Porque, como se ha dicho antes, montar castells cuesta y hace falta tiempo para poder elevar una construcción con las suficientes garantías. Es muy importante respetar los silencios. Aun cuando puede ser muy emocionante ver cómo se va desarrollando el castell, es conveniente no aplaudir ni hacer celebraciones hasta que como mínimo no se ha coronado. Esto es muy importante sobre todo ante la ejecución de los quatre con l'agulla donde no todo el mundo sabe que el castell está cargado sólo cuando queda libre el pilar. Hacerlo antes de hora puede desconcentrar y despitar a los castellers. No hace falta animarse desde el principio a hacer pinya, porque el no saber puede perjudicar la elaboración del castell. Si se hace hay que recordar que no se tiene que hacer apoyándose en los brazos de quienes haya delante si no que se ha de empujar hacia arriba, en dirección al tronc del castell. Siempre habrá gente en las plazas dispuesta a responder todas aquellas preguntas que los neófitos en la materia puedan tener. Ante cualquier duda siempre queda la opción de fijarse en qué hace y qué dice el resto de la gente. Que sirva este tutorial para animar a todo el mundo a llenar las plazas para hacer más viva la fiesta. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||